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Bienestar y salud mental para fortalecer las iniciativas emprendedoras

  • 11 de Febrero de 2022
  • CII-ASDENIC
  • helenasdenic

Para lograr cambios en la vida, necesitamos mantener una actitud positiva, incluso en situaciones difíciles o de crisis. Algunas veces la vida nos presenta situaciones negativas y está en nosotros el poder para hacerles frente y transformarlas en oportunidades para aprender y mejorar.

Dando continuidad a los procesos formativos para fomentar una salud mental y emocional, hemos realizado un encuentro con jóvenes productores de fresa en el territorio de Las Sabanas, para valorar sus actitudes ante los diferentes escenarios que se les presentan.

Se inició con una reconstrucción del taller anterior, en el que los/as jóvenes reflexionaron respecto a la siguiente pregunta: ¿Quién soy?, llegando a las siguientes conclusiones:

- Personas con valores, que tienen esperanzas y luchan por sus metas.

- Personas que comparten experiencias y conversan para crear nuevas posibilidades.

- Personas que saben que autoconocerse les lleva a tener un futuro de progreso y logros en el trabajo.

Para este encuentro se analizaron tres posibles actitudes que pueden tener las y los emprendedores:

Actitud 1: Inician el proyecto pero no trabajan o trabajan poco en él

Muchas personas inician su iniciativa emprendedora con entusiasmo, pero con el tiempo ya no dedican el esfuerzo suficiente a la misma. En el camino se les presentan varios trabajos y como resultado, no atienden el rubro principal. En este punto también escuchan ideas negativas de otros y al pensar de manera negativa, esto se materializa con sus acciones.

Debemos ser conscientes de que a diario los/as emprendedores se relacionan con muchas personas en su círculo social, por ejemplo, el mismo equipo de productores de fresas, la iglesia, vecinos, familia, etc.; que tienen una influencia directa en su forma de ser y pensar. Estas personas tienen el poder de hacerlos sentir bien o bajarles la energía. Las personas negativas, terminan contagiando a los demás, afectando la autoestima y el estado de ánimo. No debemos dar el control a estas personas negativas para que cambien nuestro estado de ánimo, por tanto, debemos emplear estrategias que permitan una mejor convivencia y que no afecten nuestras metas y sueños.

Actitud 2: Inician el proyecto pero se distraen en otras cosas y lo abandonan

Impulsar una iniciativa emprendedora, no es un trabajo fácil, requiere mucho tiempo y esfuerzo, sin embargo, muchas personas quieren que el trabajo sea fácil y no les gusta esperar para ver los resultados. Las iniciativas emprendedoras necesitan tiempo para crecer y esto no ocurre de una mañana a otra. 

Algunos de los errores más frecuentes de los/as emprendedores son, tener varios proyectos al mismo tiempo y no enfocarse en uno solo; así como también, no reflexionar en las ganancias o beneficios a largo plazo de crear su propia iniciativa emprendedora, optando por un trabajo con ganancias inmediatas. Esta actitud es una de las más peligrosas, ya que si las familias no se apoyan unas a otras, la carga familiar puede evitar que el proyecto avance. En el equipo emprendedor tienen que dividirse las tareas y colaborar mutuamente para lograr sus metas y al mismo tiempo satisfacer las necesidades de sus familias.

Actitud 3: Están pendientes del proyecto para mejorarlo

Para las personas que impulsan una iniciativa emprendedora este tipo de actitud es muy importante, ya que, la felicidad no depende de las circunstancias externas, sino de la actitud interna. Hay circunstancias externas que no dependen de nosotros en un 100%, es decir no se pueden controlar; sin embargo, la actitud ante la vida sí depende de nosotros  mismos. En las reflexiones con el grupo de familias productoras de fresas, nos dijeron que esta actitud, les hace esforzarse más para mejorar en sus proyectos de vida. Investigan acerca de los problemas que surgen y buscan alternativas para solucionarlos, siguen instrucciones paso a paso, experimentan con nuevas ideas y las comparten, luchan y ponen mucho interés en su trabajo.

La actitud que mostremos es una decisión nuestra. No debemos quedarnos atrapados en las circunstancias, pues son solamente una realidad actual, que podemos cambiar si nos lo proponemos. Las familias deben tener pensamientos optimistas, creativos y propositivos, ya que estos se materializarán en valiosos resultados para sus iniciativas emprendedoras.



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